CLIENTE: P. Espinoza

Proyecto de diseño arquitectónico conceptual desarrollado para un edificio de uso mixto ubicado en el sector de Avenida Naciones Unidas y Avenida 10 de Agosto, implantado sobre un terreno de dimensiones reducidas dentro de un entorno urbano consolidado, comercial y de alta densidad.
La propuesta arquitectónica nace a partir de un sistema compositivo basado en tramas modulares horizontales y verticales que se intersectan entre sí, generando ritmo, profundidad y tensión visual en las fachadas principales del edificio. El proyecto explora además una estética contemporánea marcada por grandes paños de vidrio oscuro o vidrio negro reflectivo, concebidos como respuesta frente al smog, la radiación solar y las condiciones urbanas del sector. Estos elementos se combinan con losas y líneas horizontales expuestas que enfatizan la lectura modular del volumen arquitectónico. Debido a su condición adosada entre edificaciones existentes, el edificio se desarrolla sobre dos fachadas principales, priorizando una imagen urbana contemporánea, tecnológica y limpia.
En KRONIC Arquitectura, la propuesta fue concebida desde una visión integral tridimensional, entendiendo la arquitectura como un sistema espacial completo y no únicamente como composición de fachadas bidimensionales. Cada espacio fue desarrollado considerando volumetría, luz, estructura, circulación, relación visual y experiencia arquitectónica en conjunto.
El concepto formal del edificio trabaja mediante módulos desplazados y tejidos estructurales visibles que van conformando terrazas verdes por niveles. Estas terrazas funcionan como pulmones urbanos y filtros naturales frente al smog característico del sector, integrando vegetación estratégica para mejorar la calidad ambiental y el confort de los usuarios.
En planta baja se proyectó un lobby de doble altura con un gran mural vegetal como elemento principal del ingreso, reforzando el concepto ecológico y contemporáneo del proyecto. El edificio incorpora además áreas comerciales en los primeros niveles, buscando activar la relación urbana con la calle y generar una conexión dinámica entre espacio público y arquitectura.
A nivel funcional, el núcleo central concentra ascensores y circulaciones verticales, permitiendo dividir eficientemente el programa arquitectónico. Hacia uno de los frentes se desarrollaron lofts contemporáneos con una estética industrial-rústica, incorporando ladrillo visto, metal y materiales aparentes; mientras que hacia el otro lado se proyectaron departamentos y suites de carácter residencial contemporáneo.
El proyecto incorpora estrategias orientadas a eficiencia energética y criterios compatibles con certificación EDGE, mediante el uso de accesorios FV controlados o por pulso, lavamanos ecológicos, inodoros de bajo consumo y sistemas eficientes de ahorro hídrico. Toda la parte social del edificio funciona mediante apoyo energético de paneles solares ubicados en cubierta, complementados con turbinas eólicas ecológicas para generación energética auxiliar. Además, el agua lluvia recolectada desde el rooftop se reutiliza para riego de jardines y terrazas verdes integradas al proyecto.
Uno de los principales retos técnicos fue resolver el sistema de estacionamientos y rampas debido a las dimensiones limitadas del lote y las exigencias normativas urbanas. Sin embargo, mediante estrategias de modulación, optimización espacial y estudio técnico de niveles, se logró desarrollar una solución funcional y eficiente para el edificio.
En la parte superior se proyectó un rooftop social de alto nivel, concebido como un espacio exclusivo de encuentro y contemplación urbana, incorporando sala social, jacuzzi, zonas lounge, áreas recreativas y actividades con vistas privilegiadas hacia la ciudad.
El proyecto busca integrar arquitectura contemporánea, mixticidad urbana, sostenibilidad y eficiencia espacial dentro de una propuesta compacta, tecnológica y adaptable al contexto metropolitano de Quito.

EN ESTE EDIFICIO EXISTEN VARIACIONES DE PISOS Y DISEÑO PERO CON EL MISMO CONCEPTO